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Generador de Hash

Calcula hashes MD5, SHA-1, SHA-256 y más de cualquier texto.

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Generador de Hash

¿Qué es una función hash?

Una función hash convierte cualquier texto en una cadena de longitud fija que actúa como su "huella digital": el mismo texto siempre genera el mismo hash, y cambiar un solo carácter produce un resultado completamente distinto. Es un proceso de un solo sentido — no se puede recuperar el texto original a partir del hash.

Cómo usar esta herramienta

  1. Elige el algoritmo (MD5, SHA-1, SHA-256 o SHA-512).
  2. Escribe o pega el texto que quieres hashear.
  3. Pulsa "Generar Hash" y copia el resultado.

Ejemplo práctico

El texto hola en SHA-256 siempre da b221d9dbb083a7f33428d7c2a3c3198ae925614d70210e28716ccaa7cd4ddb79. Este tipo de hash se usa para verificar que un archivo descargado no se ha corrompido ni manipulado, comparando el hash publicado con el que generas tú.

Conceptos clave

Una función hash criptográfica toma una entrada de cualquier tamaño (un texto, un archivo, una contraseña) y produce una salida de longitud fija, llamada hash o resumen, de forma que resulte prácticamente imposible reconstruir la entrada original a partir del hash. Para ser útil en seguridad, una función hash debe cumplir varias propiedades: ser determinista (la misma entrada siempre produce el mismo hash), presentar el efecto avalancha (un cambio mínimo en la entrada, como una sola letra, altera drásticamente el hash resultante) y ofrecer resistencia a colisiones (debe ser computacionalmente inviable encontrar dos entradas distintas que produzcan el mismo hash).

No todos los algoritmos ofrecen hoy las mismas garantías. MD5 y SHA-1 se consideran obsoletos para uso criptográfico: ambos tienen colisiones conocidas y demostradas públicamente, lo que significa que un atacante puede generar dos archivos distintos con el mismo hash. Siguen usándose de forma no crítica, por ejemplo para checksums rápidos de integridad donde no hay un adversario activo, pero no deben emplearse donde la seguridad importe. SHA-256 (de la familia SHA-2) y SHA-3 son los estándares actuales recomendados: no se conocen colisiones prácticas contra ellos y ofrecen un margen de seguridad mucho mayor.

El uso más habitual de los hashes es la verificación de integridad de archivos: cuando descargas un programa, el proveedor suele publicar su hash SHA-256 para que compares el que tú generas localmente y confirmes que el archivo no se ha corrompido ni manipulado durante la descarga. También se usan para detectar duplicados o para firmar digitalmente documentos, ya que cualquier alteración del contenido original cambia por completo el hash resultante.

Un error común es usar un hash simple como SHA-256 para almacenar contraseñas de usuarios. Como estos algoritmos están diseñados para ser rápidos, un atacante con la base de datos filtrada puede probar miles de millones de combinaciones por segundo con hardware moderno (GPUs). Para contraseñas se deben usar funciones diseñadas específicamente para ser lentas y costosas de calcular, como bcrypt o argon2, que además incorporan automáticamente un salt —un valor aleatorio único por contraseña— para impedir el uso de tablas precalculadas (rainbow tables) contra la base de datos completa.

Preguntas frecuentes

¿Son seguros MD5 y SHA-1?

No para uso criptográfico: ambos tienen colisiones conocidas (dos textos distintos que generan el mismo hash) y no deben usarse para contraseñas ni firmas de seguridad. Se mantienen aquí por compatibilidad y para checksums no críticos.

¿Qué algoritmo debería usar?

Para integridad de archivos y checksums, SHA-256 es el estándar recomendado hoy en día. SHA-512 ofrece aún más resistencia, a costa de una cadena más larga.

¿Puedo usar esto para guardar contraseñas?

No directamente. Las contraseñas deben protegerse con algoritmos diseñados para eso (como bcrypt o Argon2), que son intencionadamente lentos y usan "salt" para dificultar ataques de fuerza bruta — un hash simple como SHA-256 no ofrece esa protección.